lunes, 5 de octubre de 2009

A (Poor) Smart Kid - Día 0

Le empezaban a llorar los ojos. Pronto el aire terminaría siendo completamente irrespirable. Intentaba encontrar algo que poder llevarse a la boca en aquella ciudad abandonada de toda esperanza. Pero ya no quedaba nada allí. Ni siquiera los edificios se mantenían en pié. Las ruinas se arrodillaban para llorar, y olvidar lo que una vez fue.
Lo único que podía hacer era rebuscar en la basura, aunque no fuese a encontrar más que miseria.

¿Cómo había ocurrido todo esto? ¿Cuándo empezó todo? ¿Qué fue el detonante?
¿Porqué no se escuchó…?

Echaba de menos a su familia. Echaba de menos a sus amigos. Echaba de menos ser un niño.

Oyó un estruendo lejano desplazarse velozmente por calles colindantes. Al fondo de la avenida vio aparecer y acercarse una enorme mole metálica con potentes focos que lo examinaban todo. Se dirigía hacia donde él se encontraba.
El niño, deslumbrado por aquellos faros, se quedó inmóvil en medio de los restos de la carretera. Componía un cuadro realmente dramático.
La bestia rechinante paró frente a él, imponente. Entonces, de su interior surgió una voz seca y potenciada.

-Dinos, niño, ¿Donde están los demás?

Los cañones estaban fijos en él, nerviosos e impacientes.

-¿Los demás…? Ellos... están todos muertos. ¿Es que no lo ven? El cielo ya no es azul.

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