miércoles, 16 de diciembre de 2009

Epílogo

Utilizó su regla y su compás. Infirió. Dedujo. Analizó la caída de una manzana, el giro de las esferas metálicas colgadas de un hilo. Buscaba a la Princesa y no se detendría hasta encontrarla, porque estaba hambriento. Diseccionó ratas para examinar sus cerebros, implantó barras de tungsteno en los cráneos de monos muertos de sed.

Analizó la caída de una manzana, el giro de las esferas metálicas colgadas de un hilo. Gracias a estas pistas encontraría a la Princesa, vería su cara. Tras una noche de jugueteo ardiente, él se arrodilló tras un bunker en el desierto; tomó un trozo de cristal de soldador ante sus ojos y esperó.


En ese momento la eternidad se suspendió. El tiempo se detuvo. El espacio se redujo a un ínfimo punto. Era como si la Tierra se abriera y los cielos se desgarraran. Se sintió como si estuviese asistiendo al nacimiento del mundo.


Alguien cerca de él dijo: “Funcionó”.
Alguien más exclamó: “Ahora todos somos unos hijos de perra”.


- Braid

2 comentarios:

areala dijo...

Lol

ya iba a preguntarte si te habia dado por escribir de una vez por todas pero parece que no, no?

xerox91 dijo...

Aún no, pero ya tengo proyectos en mente XD.

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