viernes, 7 de enero de 2011

Voluntad

Entre la tenue luz, les miró directamente a los ojos. Sin dejar espacio a la duda, se encaró hacia ellos con firmeza.
- Podéis iros de aquí. No solo sois innecesarios, sino que no sois bienvenidos. Ahora yo he tomado las riendas. 
Le respondieron con miradas de sorna. No pareció intimidarles lo más mínimo.
- ¿Tú? No sé quién te crees que eres, pero te equivocas de persona. Mírate al espejo, idiota. No tienes poder, ni voluntad, y no eres nadie. Nosotros hemos tenido el control lo suficiente como para que nos pertenezca. De hecho, ya es nuestro. No te equivoques...
Entonces, sin dejarles continuar, agarró un objeto contundente con el que destrozó el espejo en pedazos. Estos salieron disparados por todo el espacio, y el eco del sonido de los cristales se propagó hasta el infinito.
- He dicho que os vayáis, y no tengo nada más que decir. Nuestra conversación ha terminado. Y vuestra estancia aquí, también.

- ... Bien. Nos iremos. Pero recuerda que antes o después tendremos la oportunidad de volver. No lo olvides... Porque nosotros no lo haremos.
Y así fue como, un día cualquiera, echó a todos aquellos malditos demonios que vagaban por su retorcida y enrevesada mente.

2 comentarios:

areala dijo...

tuyo???

creoq eu tenemos ambos dos, una pequeña obsesion o cosa rara con lso espejos y sobre todo con romper espejos...te has dado cuenta?

(a ver si algun dia acabas algo e todo lo qeu escribes:p)

xerox91 dijo...

Más que obsesión, es que me parece una buena metáfora.
Algunos escritos está bien no acabarlos; ahí tienen su gracia (al menos para un blog).

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